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Feliz Día del Libro, 2019

🦋🖌📚📖Feliz Día del Libro 📖📚🖌🦋

Justo este día pero en 2015 Manolo aprovechaba para lanzar en redes la publicación de la novela, que pensábamos tardaría apenas unos días en llegar (al final fueron unas semanas más). En aquel proceso él siempre tuvo claro la labor primordial que quería concederle a las librerías y a los libreros. Por eso, desde el primer momento se apoyó en ellas, en las librerías de Caravaca primero (Cervantes, Rosendo, Endrino) y poco a poco ampliando el vuelo en Cehegín (Librillos), Bullas (En las nubes), Murcia (Diego Marín y Corelia) y San Vicente del Raspeig, en Alicante (Libros 28). Si había algo que tenía claro es que no quería que su libro estuviese en grandes superficies, quizás la distribución hubiera sido más fácil así, pero una de las cosas que más le gustaba a Manolo era llegar a una librería, ojear y hojear, hablar con el dueño o la dueña, intercambiar puntos de vista y enseñarle su libro. Disfrutaba descubriendo nuevos sitios que según nosotros tenían “alma”, ese algo que invitaba a que la novela estuviese allí.

Hoy día es muy cómodo teclear el título que buscamos en Amazon, clicar y esperar a que el repartidor nos lo traiga a casa. Sin embargo, no hay nada comparable al olor de una librería, esa incertidumbre ante la elección de un nuevo libro, esa conversación íntima que surge entre librero y comprador, recomendando lecturas y descubriendo nuevos títulos que sabemos nos harán volar y sentir, soñar y descubrir.

Así que ya sabéis, regalaos libros, pero no sólo hoy, siempre, y sobre todo, visitad librerías, esos lugares de ensueño que cada vez son más difíciles de encontrar. Y especialmente confiad en los libreros…una especie en auténtico peligro de extinción…

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Feliz Día de la Poesía

Os adjuntamos estos versos de Omar Khayyam que tanto le gustaban a Manolo. Tanto, que con ellos cerró la novela y además siempre leía en las presentaciones que hizo.
Pertenecen a la maravillosa colección de Rubaiyat del poeta persa.

La ilustración que acompaña la publicación es la perteneciente al Cuento de Arena que podéis encontrar en el interior del libro, «Las Mariposas del Recuerdo».

«Cuando el dolor te doble, cuando agotes tu llanto,
recuerda aquellas gotas que tras la lluvia brillan
en las hojas. Y cuando te irrite el día y quieras
noche eterna, no olvides el despertar de un niño»

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El cuento de Arena y las pirámides de Egipto

Justo hoy, 23 de abril, día del Libro,  hace tres años que Manuel lanzó por redes sociales su novela. Aprovechando la publicación  de la segunda edición de “Las mariposas del recuerdo”, creo que es un buen momento para contaros donde está el origen del libro…Todos aquellos que lo habéis leído coincidiréis conmigo en que es una novela compleja. Una “historia de historias”, como solíamos decir Manolo y yo cuando alguien preguntaba de qué iba el libro. Siempre nos mirábamos, no teniendo  muy claro qué contestar, y acabábamos diciendo eso. Sabéis que el libro se intercala con pequeños cuentos, partituras y relatos que van dando forma a la historia que nos van mostrando los diferentes personajes. Sin embargo, hay un cuento que parece vertebrar y protagonizar la novela: El Cuento de Arena. Los que hayáis leído el libro sabéis que se va desvelando poco a poco a lo largo de sus páginas, con cuentagotas, pero nadie,  excepto Manolo y yo,  sabía el origen de ese cuento. Hasta hoy.

En abril de 2006 viajé a Egipto con mis compañeros de clase como viaje final de carrera. El día que visitamos la meseta de Guiza (cosas de la vida, justo hoy hace 12 años…)tenía un encargo especial: dos amigos me habían pedido que les llenara un tarro con  la arena que rodea las pirámides.

Cuando salí de la pirámide de Keops comenzó a llover, muchísimo. Recuerdo que el guía que nos acompañaba se echaba las manos a la cabeza, porque era inusual que en esa zona y a esa hora lloviera de esa manera. Nos refugiamos en una especie de chiringuito improvisado, y cuando paró de llover sabía que era el momento de recoger la arena. Arena mojada de las pirámides,  tan diferente, tenía un olor tan particular que parecía que podría purificar cualquier cosa que tocara…. Cuando llené las dos botellas me di cuenta que en la mochila llevaba otra botella más y en  ese momento se me ocurrió una idea. Llenaría esa tercera botella para regalársela a alguien especial, no sabía quién sería ni cuándo recibiría el regalo, pero sabía que en algún momento ese tarro de arena sería  adecuado para alguien…

El 22 de septiembre de 2007 Manolo y yo celebramos nuestro primer aniversario y  hacía tiempo que yo  sabía que el tarro de arena era para él. Sin papel de regalo, sin rodeos…le di la botella y le conté la historia…En ese momento sus ojos se iluminaron y de repente me dijo “Me acabas de dar una idea increíble para comenzar una historia…” Creo que fue en ese preciso instante cuando las mariposas comenzaron a desplegar sus alas, o quizás fue antes, en Egipto…

Ahora ya lo sabéis, sabéis dónde está el origen del libro… Pero esa no es la única historia mágica. Todos y cada uno de los cuentos que aparecen en la novela fueron regalos para mí. Cada año, el día de Reyes, en mi cumpleaños y en nuestro aniversario, siempre, había un cuento. Y luego, los reunió todos y fue capaz de darle forma a esa maravillosa historia, a ese canto a la vida que al fin y al cabo era Manolo en sí mismo…

 

Feliz San Jordi, Feliz día del Libro.